
"(...) una fase de apatía generalizada que desembocaba en una especie de muerte emocional. Ahora la tortura interior se intensificaba con otras sensaciones todavía más dolorosas, que el prisionero intentaba amortiguar en su intimidad (...) a veces era tan aguda que el recluso se consumía de simple nostalgia. Seguía después una fuerte repugnancia frente a la horrible fealdad que le rodeaba, que se extendía hasta sus aspectos más superficiales o externos"
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